Introducción: Un hallazgo en el tiempo
La historia de la Masonería es, a menudo, una historia de silencios. Pero a veces, el silencio se rompe. La Logia Ibn Játima de la Masonería en Almería, inaugura su Archivo Histórico con un documento excepcional: el expediente de represión de Miguel Gatell Alberich (Simbólico «Cambón»), recuperado del Archivo de Salamanca.
Pero los papeles oficiales cuentan solo la mitad de la historia.
Gracias al testimonio de su nieto, Hermano en activo, hoy podemos reconstruir la vida de un hombre que, tras ser condenado por masón, resurgió en Almería para convertirse en un visionario del desarrollo agrícola del Poniente.
El Masón «No Retractado» (1936-1940)
Miguel Gatell no fue un masón cualquiera. Nacido en Reus en 1888, alcanzó el Grado 18º y fue Venerable Maestro de la Logia Hiram nº 95 de Madrid. Su compromiso le llevó a la cúspide administrativa: fue Gran Secretario General de la Masonería Española en los años críticos de la República (1934-1936).
Su expediente revela un acto de valentía: en noviembre de 1937, ante el asedio de Madrid, Gatell se hizo cargo de los archivos de la Gran Logia para ocultarlos en la calle Embajadores y salvar la vida de sus hermanos. Detenido en 1939 por la Brigada Político-Social, su ficha policial lleva una anotación que es un honor para nosotros: «No Retractado».
A diferencia de otros, Gatell nunca renegó de sus principios masónicos, lo que le costó la cárcel de Burgos y una salud quebrantada.

El renacer en Almería: Del Hotel Simón al Campo de Dalías
Tras salir de prisión en los años 50, vigilado y con su vida anterior destruida, Gatell se instaló en Almería. Lejos de rendirse, su espíritu constructor se volcó en su tierra de acogida.
Desde su base en el Hotel Simón, y recuperando su antiguo oficio de ganadero, Gatell miró hacia el poniente, hacia el árido Campo de Dalías (hoy El Ejido).
Donde otros veían secarral, él vio futuro. Aplicando su visión de progreso, promovió la perforación de pozos de agua, transformando la cultura agraria de secano a regadío. Fue, sin saberlo, uno de los padres silenciosos del «milagro almeriense».
Su huella física permanece en la Colonia Gatell (hoy Santa María del Águila), donde construyó viviendas para los trabajadores que llegaban atraídos por la nueva prosperidad, y donde una calle lleva hoy su nombre.

Una foto para la historia
En el archivo personal de la familia se conserva una imagen que ilustra su integración en la sociedad almeriense: Miguel Gatell compartiendo mesa en Adra con los alcaldes de la comarca, incluido un jovencísimo Gabriel Amat.

El legado continúa Miguel Gatell descansa en Almería junto a su esposa María, bajo una lápida diseñada por su nieto que, años después, se revelaría cargada de simbolismo iniciático.
Hoy, ese nieto es Hermano Masón.
La luz que intentaron apagar en 1939 brilla hoy más fuerte que nunca en el Oriente de Almería.

En el expediente que puedes descargar haciendo click en el botón, verás el trabajo visionario que realizó en los años 30 y el proceso militar por el que fue condenado a cárcel por el Tribunal de Represión de la Masonería tras la guerra civil.
Sirva esta publicación inédita hasta la fecha como homenaje de los Hermanos que tratan de continuar su trabajo a día de hoy.